4 preguntas que hacerse cuando comienzas un proyecto elearning

Decir que el elearning es un sector en alza no es descubrir nada nuevo. Con el auge de los dispositivos electrónicos y la consecuente facilidad para acceder a programas de formación más económicos que los tradicionales, las empresas han comprendido que la formación puede ser una buena manera de mantener motivados a sus trabajadores y ayudarles en su crecimiento profesional. En este sentido, pasarse al elearning es un paso fundamental en la digitalización de cualquier empresa independientemente de su tamaño.

Cuando una organización se plantea dar ese paso debe preguntarse algunas cosas para desarrollar un proyecto de formación ajustado a sus necesidades reales:

  1. ¿Cuál es el objetivo de la formación en mi empresa?
    Más allá de determinar las metas concretas para un curso, lo primero que debe plantearse una organización en el terreno de la formación es para qué quiere utilizarla, es decir, si pretende que sea un mero trámite o quiere convertirlo en un valor añadido que sume en el crecimiento profesional de sus empleados y que a la vez la ayude a desarrollar el capital humano de la empresa.

    En el primer caso, lo lógico será ir a una solución de simplificación total, por lo que externalizarlo subcontratando los servicios de terceros será lo más acorde; en el segundo caso, la apuesta por el desarrollo de un proyecto de formación global basado en el elearning, supone abrir las puertas a un espacio en el que se puede aprovechar el máximo potencial tanto de las herramientas formativas como de la capacidad de aprendizaje y crecimiento de los usuarios.
     
  2. ¿Qué opción de elearning es mejor para mi organización?
    A menudo cuando se buscan opciones para implementar un proyecto elearning aparecen tantas opciones que el encargado de impulsarlo puede verse saturado. La duda principal se debate entre adquirir una plataforma propia para la entidad o utilizar una de terceros; para ayudar a decidir en este caso se debe valorar el volumen de empleados y/o colaboradores que son usuarios potenciales de la plataforma. Una empresa mediana, por ejemplo, 200 - 500 trabajadores/colaboradores es probable que ya tenga destinados recursos a la formación, de manera que abrir la línea del elearning interno debe servir para agilizar y optimizar su trabajo y para ello focalizar todo el elearning en un único espacio, desarrollado a su medida y en el que puedan consultar y extraer toda la información que necesitan es un buen punto de partida. 

    En cambio para una empresa con menos proyección de usuarios, probablemente el alquiler de una plataforma externa que les asegure un buen rendimiento y las consultas de la información que necesite sea la opción más rentable.
     
  3. ¿Puedo gestionar una plataforma internamente?
    Todas las plataformas elearning presentan distintos perfiles de usuario para que cada uno pueda llevar a cabo las labores que sean necesarias, si bien hay que tener en cuenta que el rol de administrador más allá de las funcionalidades que tenga asignada requiere de una persona con un perfil profesional a caballo entre el desarrollador y el usuario final, es decir, que debe ser capaz de conocer en profundidad la estructura y el funcionamiento interno de la herramienta para orientar a los programadores en los análisis funcionales y de trasladarles la usabilidad que necesitan el resto de usuarios que van a utilizarla.

    En este sentido, para muchas empresas resultará más útil separar la gestión de la administración, esto es, gestionar el elearning de manera interna, organizando, programando y generando los grupos y cursos y externalizar la administración de la plataforma, que supone la gestión de los usuarios en la herramienta, la subida de contenidos y creación de cursos y ediciones, preparación de informes, etc.
     
  4. ¿Cómo puedo aprovechar al máximo una plataforma elearning?
    Ciertas plataformas elearning ofrecen tal cantidad de recursos que su potencial como sistema de comunidad corporativa que traspasa los límites de mero espacio para cursos es destacable. Por ejemplo, en algunos casos se pueden emplear como repositorio compartido de bases de datos, como almacén documental, como comunidad virtual, etc. Aquí el límite lo pone la imaginación del cliente.